Mientras están leyendo estas líneas –cada 60 segundos– se realizan más de dos millones de búsquedas en Internet, se publican 261.000 fotografías en Instagram, alrededor de dos millones de personas regalan ‘likes’ en Facebook, en Twitter se lanzan unos 280.000 tweets y se crean hasta 600 nuevas páginas web… ¿Cómo destacar entre la multitud? ¿Quiénes consiguen que su mensaje se haga con ese clic vencedor que abre la puerta de casa del internauta? Diez letras tienen la palabra mágica que lo consigue y no es la primera vez –ni será la última– que oiremos hablar de ella, el engagement.

Éste es sinónimo a la conexión emocional que las marcas consiguen –o no– establecer con el público y la realidad es que tiene poco de misterio y mucho de teoría y puesta en práctica, y de conocer a la perfección la comunidad a la que nos dirigimos para saber qué mensajes les van a llegar al corazón y a través de qué canales. En este post os damos la tabla de los cinco mandamientos para lograr dar en la diana y ganar en repercusión o en número de miembros de nuestro club de fans, según los objetivos que nos marquemos. ¿Listos para dejar de ser invisibles y convertiros en la chica más guapa de la fiesta?

  • Conocerás a tu audiencia por encima de todas las cosas. Al igual que nos afanamos en saber más sobre ese alguien especial que nos atrae, hemos de preocuparnos e investigar todo lo que tiene que ver con nuestrotarget media de edad, sexo, gustos generales, preferencias más específicas. ¿Cómo lo hacemos? Analítica, informes, encuestas… Hoy en día los profesionales de la comunicación y el marketing contamos con infinidad de herramientas que van a evitar que demos palos de ciego. Usa cuantas puedas y haz una radiografía de quien quieres que te vea, te lea y te siga.
  • No enviarás mensajes a diestro y siniestro.Tan positivo como contraproducente puede ser el  hecho de que hoy en día existen multiplicidad de canales a través de los que hacer llegar nuestra verdad. Las redes sociales son fundamentales, no cabe duda, ¿pero cuáles? Los más jóvenes parecen moverse ahora por Instagram, Twitter y Snapchat; los adultos se quedan en Facebook. ¿Y si lo que queremos es visibilidad entre determinados colectivos profesionales? Para aparecer en medios, las notas de prensa siguen siendo eficaces: intermediarios como Comunicae, una startup española que estudia tanto el contenido como el receptor, facilitan el llegar a la bandeja de entrada de periodistas especializados que encontrarán interesante la información. Y para hablar de tú a tú con perfiles cualificados en nuestro sector de actividad, LinkedIn sigue siendo el rey.
  • Adaptarás SIEMPRE lo que dices y cómo lo dices. Tan importante como seleccionar el ‘teléfono’ que utilizar y el ‘número’ que marcar es la forma en la que nos vamos a dirigir a quien conteste al otro lado de la línea. Si lo que se transmite será común para varios públicos, hay que adecuar las maneras y estar atentos a las tendencias que van marcando la comunicación y el marketing en este siglo XXI. ¿Unas pinceladas? La imagen es fundamental y los contenidos más vitales suelen ser aquellos esencialmente audiovisuales o los artículos que van acompañados de varias imágenes, bien fotos o infografías; las llamadas a la acción –el famoso ‘call to action’– genera expectación y, lo que es mejor, interacción. Los influencers pueden darnos el empujón definitivo, así que hay que contemplarlos en toda estrategia de marketing online.
  • Escucharás después lanzar el mensaje. Una vez tiramos la piedra al agua hay que ver el movimiento que se genera, si hay olas o simplemente suaves vaivenes. Esta fase de la difusión es muy importante: hay que ser moderadamente pacientes para conocer reacciones, y rápidos a la hora de responder las conversaciones que probablemente se generen en torno a nuestra marca. Siempre con los oídos –y los ojos– bien abiertos porque, en , en unos segundos se puede organizar una fiesta en la que seamos los anfitriones… o una batalla campal de la que darán ganas de salir corriendo. Eso nunca, obvia decirlo.
  • Toda reacción tendrá respuesta. Sin excepciones. A los reconocimientos y felicitaciones, siempre ‘gracias’. A las críticas, rebatirlas con educación si es posible o, en caso contrario, profundizar en ese ‘pero’ en el que puede que no hayamos reparado. A las dudas, preguntas y/o sugerencias, establecer conversación. En este punto es importante conocer, según el signo de los comentarios y la red social o el canal en el que nos movamos, si es recomendable llevar el ‘tú a tú’ a la intimidad del DM o si es mejor hacer pública esa ‘charla’.

En definitiva, todo se reduce a radiografiar el mercado al que nos dirigimos, a utilizar algunas de las herramientas que nos brinda el mundo del marketing y la comunicación –y no nos referimos solo a las redes sociales, sino también a la efectividad de enviar notas de prensa segmentadas– según el perfil de cliente y adaptar a este el mensaje y el tipo de contenidos que se va a vitalizar. Lanzamos el claim y observamos las reacciones. Después, siempre sin pausa, a responder e interactuar con la audiencia, que al fin y al cabo es de lo que se trata, de esa bidireccionalidad que ha traído la revolución a las relaciones marcas-usuarios.

Vía: Comunicae

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